Lo que comenzó como una obra rutinaria para instalar bancos en la plaza St Mary Bredman, en Canterbury, terminó en un descubrimiento escalofriante. Obreros removieron el pavimento y hallaron una bóveda de ladrillo que permanecía oculta desde 1900, cuando se demolió un antiguo templo en el lugar.
En el suelo de la cámara, situada estratégicamente donde antiguamente se encontraba el altar, descubrieron una calavera tallada con un inquietante mensaje: un presagio de muerte. Los expertos sospechan que la tumba pertenece al reverendo John Duncombe, un conocido poeta fallecido en 1786.
Este hallazgo no detendrá las obras. El municipio decidió integrar el secreto arqueológico al nuevo diseño urbano, transformando un espacio común en un punto de interés cargado de historia y misterio.

