Terrible predicción

Alertan sobre un "riesgo sin precedentes para la vida en la Tierra": ¿es tan peligroso?

Científicos afirman con contundencia que estamos amenazados por un evento y quedan pocos años para prepararnos y enfrentarlo con éxito.

Por Ciudadano.News

Foto: archivo web

Parece que no solo los humanos, sino también el resto de los organismos corremos peligro a futuro. Pero ¿será tan así o se trata solo de una especulación científica? 

Ahora bien, aunque esta noticia no habla de un riesgo inminente y por ahora es difícil cuantificar si realmente tiene o no precedentes, si los acontecimientos siguen el curso que la ciencia predice podríamos estar hablando de uno de los eventos más peligrosos de la historia de la vida en la Tierra.

La noticia, aparecida en el sitio español La Razón, se basa en una carta firmada por 38 expertos que concretamente han pedido que se detengan las investigaciones que pretenden desarrollar formas de vida especulares. Es decir microbios con moléculas que, en lugar de ser idénticas a las que forman la vida de la totalidad de organismos del planeta, sean su versión vista al espejo: invertida.

Los microbios podrían reproducirse de forma invertida, creando confusión en la naturaleza. (Imagen: web)

Aunque es difícil de explicar por los legos, es posible entenderlo expresando que su propia estructura podría ser lo suficientemente diferente para saltarse nuestras defensas inmunitarias e, incluso a la mayoría de los antibióticos

Imaginemos ahora una bacteria especular que empieza a infectarnos con gran éxito. ¿Qué daño llegaría a causar? ¿Podríamos detenerla antes de que se extendiera a otras especies? Se deduce que el problema por ahora es potencial, aunque lo avala un estudio de 299 páginas.

Frankenstein moderno

Como sabemos, la biología sintética ya nos ha permitido diseñar formas de vida realmente raras desde la perspectiva bioquímica y, aunque todavía nos queda muy grande crear formas de vida especulares (con proteínas dextrógiras y ADN levógiro), podríamos ser capaces de hacerlo en una decena de años.

Un lapso de diez años puede parecer mucho tiempo, pero sus consecuencias son desconocidas y, sobre el papel, podrían ser realmente desoladoras. Nuestros anticuerpos funcionan detectando secuencias genéticas de microorganismos dañinos que han visto antes, encajando entre sí como una llave y una cerradura

Imaginemos ahora que en lugar de tu llave te doy su versión especular, es decir inversa: simplemente no entrará en la cerradura y es ese, a grandes rasgos, el miedo de los investigadores.

Si el microorganismo es nuevo, es evidente que lo más probable es que no podamos reconocerlo, pero el problema aquí es mayor: ¿y si directamente no podemos acoplarnos a su material genético para "valorar" si es peligroso? Nuestro sistema inmunitario podría atacarle de formas menos específicas, pero, posiblemente, no sería suficiente para detenerlo. 

Frankenstein, el famoso personaje de Mary Shelley. (Imagen: archivo web)

Entonces, podría afectarnos a nosotros, a cultivos, al ganado o a las especies más vulnerables. ¿Y cómo lo dentendríamos? Es un escenario propio de la ciencia ficción, que nos recuerda bastante a la novela que fundó el género: Frankenstein, de Mary Shelley, obra en la que la escritora londinense nos enfrenta al miedo de dar a luz una tecnología capaz de amenazar nuestra supervivencia.

¿Será tan así?

Son varios los investigadores que, en los últimos años, han abandonado líneas de investigación similares en biología sintética, pero no todos están de acuerdo.

En un entorno controlado, teóricamente, los microorganismos especulares no deberían de suponer ningún riesgo y, su beneficio, podría ser enorme. Por ejemplo, podrían ser más resistentes a la contaminación y, por lo tanto, permitirnos que diseñemos instalaciones de bioproducción con bacterias menos vulnerables e igual de capaces de producir fármacos que las que desarrollamos ahora.

Claro que no será tan fácil detener la investigación en microrganismos especulares, si es que realmente queremos detenerla, pero tenemos unos años para ponernos de acuerdo y elegir qué tipo de riesgos queremos (y podemos) tomar como sociedad.

Redactada con información de La Razón (España)